martes, 15 de marzo de 2011

52-.Shoot the whole day down.

La mañana del lunes me sorprende despierto, tumbado en mi cama, viendo capítulos de viejas series policíacas para matar el tiempo.

Mi fin de semana empezó el miércoles en Flash!, siguió el jueves pinchando en Pimpin', que dejó paso al viernes en Wonky y culminó el sábado pinchando otra vez en Carne. El epílogo tuvo lugar en el after que se monta en la sala soul. Cuando salí de allí el sábado se había convertido en domingo, yo en un armadillo, y mis compañeros de correrías en familias que paseaban por delante del palacio de oriente al pobre calor del sol invernal.

No es de extrañar que el lunes me haya pillado durmiendo a ratos, sintiendo el afilado aguijón de la culpa en mi conciencia y rodeado de promesas que deberían acercarme de una vez por todas a la virtud.

Hoy tendría que ir al INEM, a intentar averiguar por qué coño el estado ha decidido que no me ingresaba el primer sueldo mensual de los cuatro a los que tengo derecho por haber trabajado 360 días, pero sólo de pensar en ello, en las horas interminables en esa oficina gris y superpoblada, en la acritud y el desencanto de los funcionarios que me tienen que atender, en el drama que se esconde detrás de cada persona de más de cuarenta años con la que me voy a cruzar, es suficiente para que me dé la vuelta e intente dormir un poco.

Una par de horas más tarde me despierta Polo, un señor adorable que viene a limpiarnos la casa cada lunes desde hace unos meses. Sí, somos tan asquerosamente vagos que pagamos a un tipo para poder ensuciar la casa y no tener que limpiarla después, y, además, le pagamos en negro, denunciadnos. Al menos nosotros generamos empleo, y eso es algo que no puede decir el gobierno cada mes.

Falta amoniaco, friegasuelos y lejía, te lo dije la semana pasada. Mierda, es verdad. Me visto con lo primero que encuentro y salgo a la calle. Hace un día horrible. Tengo la nariz congestionada del frío y los excesos, y la puta lluvia parece no entender que estamos todos hasta las pelotas de ella.

Lluvia, tía, que sí, que molas por los pantanos y la sequía y tal, pero hazme un favor y vete a ver a los bereberes del atlas, que a ellos seguro que no les deprimes.

Si no puedo sentarme a leer en mi plaza en los próximos días me volveré loco, lo echo demasiado de menos.

Mientras me encamino hacia la droguería del barrio, me entretengo jugando a algo que me inventé hace dos o tres días. Se llama "Jamás seré" y trata de ir haciendo una lista de todas las cosas que me hubiera gustado ser y ya no seré. Encuentro tres más: jamás seré el lateral izquierdo del Barça, jamás seré un pianista de la talla de Brad Mehldau, y jamás seré un biólogo marino dedicado al estudio de los tiburones.

Entro en la tienda y una mujer envuelta en una manada de zorros muertos me hace tal obstrucción que los centrales del Sevilla pagarían por esos conocimientos. Mi comentario acerca de los cadáveres con los que se abriga parece no afectarla demasiado. Fantaseo con la idea de que, en una dimensión paralela, quizá haya un animal abrigado con una manada de zorras insensibles como ella, destripadas vivas y muertas después, evidentemente.

Mientras vuelvo a casa me acuerdo de Brenda Ann Spencer.

Cuando Brenda tenía dieciséis años, durante unas navidades, su padre le regaló un rifle semiautomático del calibre veintidós. Algo que se estila mucho allí en San Diego. En 1978 y supongo que ahora también. Un par de semanas después, un lunes por la mañana como el que nos ocupa, Brenda sacó el regalo de su funda y se apostó en la ventana de su casa.

Durante un buen rato estuvo disparando a todo lo que entraba y salía de la escuela elemental Grover Cleveland, situada a pocos metros de la casa. Las clases estaban a punto de empezar y era la hora de más afluencia. Disparó unas treinta veces. Hirió a ocho niños y a un policía, y mató al director de la escuela y al guardia de seguridad de la misma. Ambos fueron abatidos mientras intentaban apartar a los críos de la línea de fuego. La policía tardó seis horas en sacar a Brenda de su casa.

Mientras el asedio se alargaba, la policía habló varias veces con Brenda que, insisto, tenía dieciséis años. Al ser preguntada por el motivo, sin pestañear, contestó: "I just did it for the fun of it. I don´t like mondays. This livens up the day. I have to go now, I think I shot a pig and I want to shoot more, I'm having too much fun to surrender. It was just like shooting ducks in a pond, and the children were looking like a herd of cows just standing around, it was just easy pickings."

Lo hice sólo por diversión. No me gustan los lunes. Esto anima el día. Ahora me tengo que ir, creo que le he dado a un madero y quiero seguir disparando, me lo estoy pasando demasiado bien como para rendirme. Ha sido como disparar a patos en un charco, y los niños eran como un rebaño de vacas que simplemente estaba allí. Han sido blancos fáciles.

Brenda fue juzgada como un adulto debido a la gravedad de los hechos, y la condenaron a cumplir una pena de entre veinticinco años y cadena perpetua. Sigue en una cárcel en Chino, California. Su último intento fallido de conseguir la libertad condicional fue en 2009, tendrá otra oportunidad en 2019.

Bob Geldof, líder de los Boomtown rats, mucho antes de que se viera afectado por una extraña enfermedad, sufrida también por otros músicos muy reconocidos, como Paul McCartney y Roger Waters, que hace que cada día se parezcan más a sus propias abuelas, escribió una canción acerca de este suceso.

I don´t like mondays fue número uno en el Reino Unido ese mismo verano, pero las radios de Estados Unidos, y muy especialmente las de San Diego, se negaron a emitirla durante varios años.

Supongo que pueden haber lunes peores a los que vienen después de un fin de semana de cinco días.

Canción de la noche: Obviamente, I don´t like mondays, de los Boomtown Rats. Os pongo la original y una versión muy recomendable de Tori Amos.

6 comentarios:

HarleenQ dijo...

but is done ...http://www.youtube.com/watch?v=Y2jxjv0HkwM

ruidoperro dijo...

Harleen:
...and praise the lord for that. Creo que ésa es mi canción favorita de Drake.

Pato dijo...

¿Y quién no lo hubiese hecho en lunes, con un rifle nuevecito y llamándose Brenda?...
Por cierto, creí que ya no escribías más, pero qué bien que sí :)

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=hVR8lg1YLuc

ruidoperro dijo...

Pato:
Tienes razón, el nombre, en este caso igual debiera haber contado como atenuante. Gracias, volví hace unas semanas, y sienta muy bien ver a la gente de antes.

Anónimo:
a BARED delta blues. Bareness is so freaking unfair sometimes...

16 de marzo de 2011 06:00

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=2La_p3Pjwd4&playnext=1&list=PL3CB555FAF65A5B3E

bareness is always unfair... but pure... there is no beyond...