lunes, 28 de febrero de 2011

50-. Don´t try.

Me he sentado frente a la pantalla dispuesto a hablar de la última chica que tuvo el privilegio de obligarme a recoger los pedazos de mi vida del suelo y unirlos con pegamento, pero al pensar en lo largo que era, me ha dado pereza. El tema vuelve al cajón esperando una ocasión mejor.

El primer libro de Bukowski que cayó en mis manos fue Mujeres. Yo tenía unos trece años, y estaba pasando parte de las vacaciones de verano en Cedeira, un pequeño pueblo de la la Costa Ártabra gallega, en casa de la familia del socio de mi madre.

Me estoy dando cuenta de que dicho verano fue más importante en mi educación de lo que pensaba hasta ahora, pues en esas vacaciones también por primera vez una canción me dejó sin aliento, Thunderstruck, de AC/DC, y una chica, de la que sólo recuerdo que se llamaba Piti y era de Valladolid, me regaló mis primeras calabazas, pero ésas son otras historias.

Me gané el viaje por mis buenas notas en el curso que acababa de terminar, y para allí que me fui solo, sin padres ni hermana, aprovechando que el susodicho socio, entonces prácticamente un tío para mí, empezaba sus vacaciones e iba a visitar a su familia.

Las horas comprendidas entre el almuerzo y la reunión diaria de mi cuadrilla en la ría, que casi todo el pueblo empleaba en dormir la siesta, eran de un tedio pavoroso, y una tarde, harto de dar vueltas, resolví inspeccionar los pocos libros que había en esa casa, cuya única función parecía ser acumular polvo con el paso de los años. Sin tener mucho donde elegir, me decidí por Mujeres.

Decir que me pasé el resto de las vacaciones matándome a pajas mientras leía una y otra vez los pasajes más pornográficos sería acercarse bastante a la verdad.

Visto ahora resulta curioso, porque me había tirado todo el curso escolar haciendo lo mismo en casa mientras me aprendía de memoria Pájaros de fuego, de Anaïs Nin. Jamás entenderé qué hacía esa maravilla de libro entre los volúmenes de la modesta biblioteca de mis padres, donde los nombres más repetidos eran Frederick Forsyth y Stephen King. En cualquier caso, le proporcioné asilo en mi habitación, lejos de espías rusos y perros poseídos, y a cambio, Pájaros de fuego se convirtió en un compañero indispensable cada noche antes de acostarme.

Volviendo a Mujeres y dejando el onanismo preadolescente a un lado, la prosa de Bukowski me espabiló de golpe. Yo estaba a punto de terminar la educación primaria en un colegio muy religioso, y no tenía ni la más remota idea de que se pudiera escribir así. Ese hijo de puta no sólo me la ponía dura cada vez que me contaba sus andanzas con el sexo opuesto, también maldecía, vivía borracho, se peleaba cuando le venía en gusto y me hacía retorcer de la risa sin ningún problema para dejarse en ridículo a sí mismo con tal finalidad.

Confieso, sin ningún tipo de remordimiento, que cuando terminó el verano ese libro viajó a mi casa metido en mi maleta, y Hank Chinaski se convirtió en una digna pareja de baile para Anaïs Nin.

Desde entonces, cada vez que me sobraban aproximadamente mil quinientas pesetas, me compraba un libro de Bukowski. Poco a poco fueron cayendo casi todos. Cartero, que de entre sus novelas quizá sea mi favorita, Pulp, Factótum, Hollywood...

Al empezar la secundaria, Hank Chinaski resultó ser el gadget ideal para combinar con las primeras borracheras, los primeros porros y la tan deseada pérdida de virginidad. Un libro de Bukowski colocado de forma estratégica delante de la carpeta en los cambios de clase era toda una declaración de principios: no sólo soy un intelectual que lee, además me gusta andar por el lado salvaje de la vida y sé unas cuantas cosas que os van a dejar con la boca abierta, muñecas.

Estúpido renacuajo gilipollas.

Con el paso de los años conocí a otros escritores, y las andanzas de Chinaski, aunque conservaron todo mi cariño, perdieron parte de su brillo. Eso sí, descubrí a un poeta con mucho más calado del que pueda parecer a primera vista.

Uno de mis poemas favoritos de este hombre es Dinosauria, we, cuyo primer verso da título a un documental que he visto recientemente, y que es el motivo por el que escribo esto. Por cierto, si os interesa, la traducción del poema está en los comentarios de este post, y aquí tenéis el enlace a la película con sus respectivos subtítulos.

En el documental, estrenado en 2003, hay un momento demoledor. Es una entrevista de 1972, cuando Bukowski tenía cincuenta y dos años, aparentaba setenta, y llevaba sólo tres dedicándose exclusivamente a escribir, lejos de ese empleo en el servicio postal americano que tanto llegó a odiar. En un punto de la entrevista, Bukowski se descuelga diciendo que siente ganas de estrellar la cerveza que tiene en la mano contra la cabeza del periodista, y cuando éste, suponiendo que está ante otra de las típicas boutades de su entrevistado, pregunta por qué, el escritor, con más amargura de la que se pueda digerir, se olvida del personaje que tan bien llegó a interpretar y, mostrando una poco acostumbrada fragilidad, confiesa que todo le ha llegado tarde. Los periodistas cargando sus estúpidas cámaras, las jovencitas rubias de coño apretado...

Ese momento, para mí, entronca directamente con el epitafio que decora su lápida, justo encima de la silueta de un boxeador, deporte del que Bukowski era un apasionado. Don´t try. No lo intentes.

¿Para qué intentarlo? ¿Para tirarte años esperando que suene el teléfono? ¿Décadas antes de que tengas una oportunidad? ¿Para acumular decepción tras decepción? ¿Para que una vez allí, te des cuenta de que no hay tanta diferencia entre el sitio donde estás ahora y el que habías ocupado hasta ese momento?

El pragmático pesismismo de Bukowski despierta en mí sentimientos encontrados. Por un lado soy de los que piensan, y aquí no hay negociación posible, que el único camino es intentarlo, porque sería incapaz de vivir preguntándome qué habría pasado si hubiera tenido el valor suficiente. Por el otro, favorece uno de mis miedos más arraigados en lo relativo al intento, que no es la falta de dinero, de comodidad, el hambre, literal y figurada, la soledad, las repetidas decepciones, la frustración...

...sino qué será de mí si cuando lo consiga ha dejado de hacerme ilusión.

Canción de la tarde: Alina, de Arvo Pärt. Porque mientras me pueda refugiar dentro de cosas tan bellas como ésta, importa poco lo mal o bien que me vaya.

7 comentarios:

ruidoperro dijo...

Dinosauria, nosotros.

Nacidos así / En esto / Mientras los rostros de tiza sonríen / Mientras la Señora Muerte ríe / Mientras los ascensores se rompen / Mientras se disuelven los paisajes políticos / Mientras el muchacho de las bolsas del supermercado tiene un título universitario / Mientras el pez aceitoso escupe su presa aceitosa / Mientras el sol se enmascara / Nacemos Así / En esto /
En medio de estas guerras dementes preparadas con esmero / Frente al frontis roto de los ventanales industriales del vacío / En bares donde ya nadie habla / En peleas a puñetazos que terminan en tiroteos y cuchilladas / Nacidos en esto /
En hospitales que son tan caros que es más barato morir / Entre abogados que cobran tanto que es más barato declararse culpable / En un país donde las cárceles están repletas y los manicomios cerrados / En un lugar donde las masas encumbran a los imbéciles como héroes ricos / Nacidos en esto /
Caminando y viviendo a través de esto / Muriendo por esto / Enmudecidos por esto / Castrados /
Corrompidos / Desheredados / Por esto / Engañados por esto / Usados por esto / Meados por esto /
Enloquecidos y enfermos por esto / Enfurecidos / Inhumanos / Por esto / El corazón se ennegrece / Los dedos buscan la garganta / La pistola / El cuchillo / La bomba /
Los dedos se alzan hacia un dios que no responde / Los dedos alcanzan la botella / La píldora /
El polvo / Nacidos en este aburrimiento doloroso / Nacidos bajo un gobierno con sesenta años de deuda / Que pronto no podrá pagar los intereses de esa deuda /
Y los bancos serán incendiados /
El dinero será inútil / Habrá crímenes impunes en la calle a plena luz del día / Habrá armas /
Y un gentío errante / La tierra será yerma / La comida tendrá un rendimiento decreciente / La masa se apoderará del poder nuclear /
Explosiones sacudirán la tierra continuamente / Autómatas humanos se acecharán entre ellos / Los ricos y los elegidos lo contemplaran desde plataformas espaciales / El infierno de Dante parecerá un patio de recreo / No se verá el sol y siempre será de noche / Los árboles morirán / La flora morirá / Hombres enfermos de radiación se comerán la carne de hombres enfermos de radiación / El mar será envenenado / Lagos y los ríos se secarán / La lluvia será el nuevo oro / Los cuerpos podridos de animales y hombres apestarán el viento oscuro / Los últimos supervivientes serán diezmados por nuevas y horribles enfermedades /
Y las plataformas espaciales serán destruidas por la fricción / La escasez de los suministros / El efecto natural de la descomposición general / Y habrá el silencio más bello jamás escuchado / Nacido de esto / El sol escondido allí / Esperando el siguiente capítulo.

Ha sido imposible respetar la longitud original de los versos por lo pequeño de esta ventana.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=cUw4gPZiNGQ

Martín dijo...

Pesimismo vital el de Mr. Buk.
¿Qué será de nosotros cuando ya no seamos quienes somos? Tal vez y ni nos demos cuenta... tal vez de eso se trata.
Saludos.

ruidoperro dijo...

Anónimo: brillante elección, empiezas a recordarme a alguien que conocí.

Martín: muy probablemente no nos demos ni cuenta y de eso se trate, y todo lo escrito aquí sea papel mojado. Triste juego...

estela dijo...

Realmente preciosa, no lo conocía. Mil gracias por compartirlo.

Hysteron dijo...

Yo también conocí al viejo Buk en esa pubertad, aunque no consiguió injertarme del todo su decadencia. Precisamente yo lo miraba y lo comprendía, pero quería huir de él. Yo quería huir de un mundo que, intuía, no es la exclusiva del desastre.Desde entonces intentarlo y acertar ha sido mi lucha contra las aspas del fracaso. Aunque este mundo, este planeta con su mal sistema y sus perversas condiciones, son la base del poema tan potente que has puesto ahí.
Todo esto que conocemos va a salir en llamas,pero este tránsito, a pesar de lo terrible de sus formas, debería ser una gran noticia, porque supone el culmen de la decadencia y por ende la exaltación de lo que está vivo...

salud y buen aullar

ruidoperro dijo...

Hysteron:
Bukowski probablemente sea el tipo de escritor que te tiene que entrar en esa edad en la que estás cabread@ con el mundo, después es mucho más difícil. De todos modos, incluso hoy en día me quedo con su capacidad de reírse de sí mismo, una muy saludable vacuna contra lo que nos rodea. Y sí, todo va a salir en llamas, pero no tenemos nada más que esto, por lo que ya que estamos, mejor pasarlo lo mejor posible mientras dure.

Encantado de verte por aquí, vuelve cuando quieras.