sábado, 8 de enero de 2011

46-.Víctima de la precariedad laboral... o no.

Ayer cuando llegué a la oficina desde donde escribo enseguida noté que el ambiente estaba algo enrarecido. Anca, la compañera al lado de la que me senté, me puso al corriente.

- Los de la mañana ya lo saben.

Resulta que a muchos de nosotros se nos termina el contrato el próximo lunes, y desde hace semanas planea sobre nuestras cabezas la amenaza del despido para los que se quieren quedar, y de la renovación para los que quieren que les echen, que también los hay. Yo estoy en la frontera entre ambos bandos, y depende del día pienso que no estaría tan mal tirarme un año entero sin tenerme que preocupar por cómo pago el alquiler, o me pregunto qué coño hago yo metido en una puta oficina seis horas al día cinco días a la semana.

Al poco me vino a buscar Deborah, que es como la jefa de toda la planta o algo así, llevo ocho meses aquí y todavía no me sé los cargos de la gente. Deborah es una tipa muy curiosa. Una francesa cuarentona que en realidad se llama Sylvie, pero se hace llamar por el nombre de travelo por excelencia, y que, la verdad, tiene un polvo o dos. Será la erótica del poder.

El tema es que me metió en una de las peceras, y, mientras yo fantaseaba sobre lo que Deborah y yo podríamos hacer en esa pecera con las persianas bajadas, ella se preparó para disparar. Que lo sentimos, que no hay ninguna queja de ti, que la coyuntura actual, que si la cosa cambia siempre tendrás las puertas abiertas, etc, etc.

Francamente, el despido, o mejor, la no renovación, en ese momento me entró por un oído y me salió por el otro sin causar ningún efecto en mis células grises, y en ese estado pasé el resto de la tarde, trabajando aún menos de lo acostumbrado, saliendo a fumar, entrando en facebook y leyendo el blog de Popy Blasco.

Tengo las mismas deudas y gastos que cualquiera, sino más, y no niego que habría sido muy cómodo tirarme todo este año con mis necesidades económica cubiertas, pero, a lo largo de estos ocho meses, he apreciado un síndrome en esta oficina, que supongo similar al de muchas otras, y del que no quiero infectarme.

Mi oficina, muy pronto mi ex-oficina, esta plagada de pintores, escritores, actores, escultores, diseñadores... que llegaron aquí como yo, porque hay que pagar el alquiler, como solución temporal, y con el paso de los años y las nóminas se han ido acomodando hasta dejar de lado sus inquietudes y ambiciones para acercarse peligrosamente al bando de los autómatas. Cada vez que yo decía: "pero yo no voy a estar aquí mucho tiempo, no quiero hacer esto el resto de mi vida", alguien contestaba: "Ja, eso es lo que decíamos todos."

Pues bien, ya no corro peligro de ser automatizado por el sistema, porque el sistema me acaba de escupir en la cara.

Hoy el clima era entre resaca de hecatombe nuclear y multifuneral. Todo dios dándose pésames, porque rodaron muchas cabezas, y los jefes intentando no coincidir con los no renovados para no tener que hablar con ellos. Todo muy deprimente la verdad. Y cuando a las seis han sacado varios roscones de reyes que debían tener guardados desde 1973 para repartir con el personal, el tema ya ha sido digno de una buena comedia negra.
Por eso, me ha entrado la risa tonta y he vuelto a mi ordenador relamiéndome mientras pensaba en el justificado pedo que me voy a pillar esta noche pinchando en Flash (Charada), hasta las ocho de la mañana.
¿Que qué pasará ahora? Sinceramente, y como ya viene siendo habitual en mis últimos meses, no tengo ni la más remota idea. En principio, si sigo con los guiones y pinchando debería tener suficiente, pero la productora todavía no me ha llamado y hay meses que pincho mucho y otros que casi no pincho, así que igual me veo obligado a bucear entre el vertedero en que se ha convertido el mundo laboral de este país para encontrar otro trabajo de mierda que me ayude a pagar facturas y deudas no oficiales.
Estoy hasta la polla de desperdiciar mi tiempo y el poco o mucho talento que pueda tener.

Canción de la noche: Stay up, de Evil 9. Porque la vamos a liar muy parda en flash con Taramona y Worst.

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