domingo, 5 de abril de 2009

38-. Ese extraño sabor.



Bienvenidos. Acabo de sorprender a mi ruido perro saltando sobre dos patas en el sillón. Mientras se iba a su cama con el rabo entre las piernas, le ha dado tiempo de alzar una pezuña triunfal y desafiante.

 

Ayer recibí un email de los que siempre apetece recibir. He leído tus informes y están muy bien, decía. Felicidades, decía, acabas de ingresar en el fabuloso mundo de las personas que cobran una nómina cada mes. Durante una temporada, decía, ya no tendrás que buscar dinero en las cloacas cuando no tengas con que pagar el alquiler, vas a ganarte la vida con lo que escribes por primera vez, decía, pero los autónomos, guapo, te los pagas tú.

 

Al abrir mi mail y verlo, me imaginé que era el típico mensaje cordial. Hemos recibido tus informes, cuando tengamos un momento los estudiaremos, ya te llamaremos, déjanos en paz. Pero no. Después de leer la primera frase ya no pude continuar, un grito mitad rabia mitad júbilo nacía en el fondo de mi estómago, amenazando con precipitarse al exterior y romper los cristales de las ventanas, así que me puse de pie y abrí la boca apuntando hacia la pared, que se me antojaba más resistente.

 

Laura apareció medio segundo después, con la cara lívida, armada con el cucharón con el que, antes de que mi grito le encogiera el alma, removía la pasta. Qué pasa, preguntó. Me ha salido, contesté. Más gritos, abrazos, los dos perros bailando a nuestro alrededor. Por qué no será siempre así, esta cochina vida. 

 

Si, ya sé. Porque si en vez de en un mar de mierda nadáramos en uno de piedras preciosas no nos sorprenderíamos cuando encontrásemos un diamante.

 

Laura volvió a la cocina, conseguí que los perros dejaran de arañarme los muslos con sus saltos, me senté de nuevo delante del monitor y releí el email. Y la sensación cobijada debajo de mis pulmones me trasladó a la primera vez que experimenté ese extraño sabor.

 

Tenía seis años y estaba en primero de E.G.B., para los del otro lado del charco, la primaria que estudiamos los de mi generación. Era el día de Sant Jordi, poco menos que una fiesta nacional en Catalunya. Semanas antes, habíamos dedicado varias horas de clase a dibujar algo relacionado con la historia de ese santo. Ya sabéis, la princesa secuestrada, el santo matando al dragón para rescatarla y una rosa brotando de la sangre de la bestia muerta para ser ofrecida a la doncella.

 

Recuerdo perfectamente mi dibujo. En el lado izquierdo del folio había una bola verde enorme, que casi ocupaba la mitad del espacio, con rabo de saurio, orejas de perro y una boca llena de dientes afilados. En el lado contrario, un caballero con armadura, escudo y un penacho rojo insertado en su yelmo. Entre los dos, una espada de doble filo que volaba hacia la bestia. Todo dibujado a trazos intermitentes, infantiles, y rellenado a conciencia con ceras de color marca plastidecor.

 

La profesora, de nombre Cristina, había colgado todos los dibujos en una pared del aula, y desde ese momento, se convirtieron en mi motivo de distracción favorito.

 

Poco antes del recreo, entró el hermano director del colegio – sí, ya sé que por lo leído en este blog parece imposible, pero estudié en un colegio religioso – y nos pidió que cerráramos los ojos. En la mano llevaba dos tiras de cartulina. Una granate con la leyenda PRIMER PREMIO escrita en grandes letras negras, y una marrón que correspondía al segundo premio.

 

Lo que sigue es obvio. Cuando abrí los ojos vi la tira de cartulina granate clavada en el corcho con dos alfileres justo debajo de mi dibujo. Me levanté del pupitre y empecé a saltar por la tarima donde cada mañana rezábamos y nos preguntaban la lección gritando ¡Es el mío! ¡Es el mío!

 

El recuerdo llega hasta aquí. No sé si os pasa, pero los míos casi siempre se interrumpen de forma abrupta. No recuerdo qué pasó inmediatamente después, si mis compañeros de clase me aplaudieron o se rieron de mi reacción, ni qué gané con ese dibujo, aunque me atrevería a decir que se trataba de un libro. 


Lo que sé con toda seguridad, es que ése fue el primer triunfo de mi vida, el primer trago de ese sabor extraño, que después me ha vuelto visitar pocas veces en los veintitrés años siguientes, y que, gracias al email de ayer, aún encuentro ahora si acaricio con mi lengua las paredes internas de mis mejillas.

 

Canción de la noche: Float on, de los Modest Mouse. Porque por ahora, y supongo que el efecto aún me durará unos días, me siento como el buzo que vuelve a casa después de haber pasado un mes tumbado en la Fosa de las Marianas.

 

Bona nit.  

11 comentarios:

Antígona dijo...

Felicidades, ruidoperro. Supongo que la celebración no viene sólo por el hecho de la nómina, sino porque la nómina va de la mano de hacer algo que te gusta o, al menos, algo que no te vaciará día a día. Muy pocos son los afortunados que cuentan con este privilegio, así que tienes razón al decir que has encontrado una piedra preciosa.

Soy de la opinión, no obstante, de que el trabajo mata. Mucho más que el tabaco, qué duda cabe. De que cualquier actividad, emprendida a cambio de dinero, acaba malográndose en sí misma. Lo cual no me ciega, desde luego, para distinguir que hay trabajos que matan más que otros.

Por eso hubiera preferido un mail en el que se me comunicara el regalo de un millón de euros gracias al cual no habría de trabajar el resto de mis días.

Seguiré soñando despierta.

Un saludo

Chafan dijo...

Qué bueno. Entiendo que ahora de la piel hacia dentro es todo dulce, dulce, dulce.

lolita dijo...

Y de la piel para afuera también!!!! Ese sabor se siente de vez en cuando y es taaaaaan placentero! disfrútalo el tiempo que dure.

Rosalie dijo...

¡Enhorabuena! LA verdad es que recibir dinero por algo que uno disfruta haciendo es una maravilla. Que canse y todo lo que nos digan, o que termina minando las fuerzas es una gilipollez. Disfruta, que sin duda lo mereces.

Saludos ;)

LluMa dijo...

Ow Yeaaaaaaaaaaaaah!!!! volem celebració a l'olivera!!! Felicitats Jordi! per fi algú amb una bona noticia, em feia falta...

Fins aviat

emma dijo...

Felicitations perro ruidoso loco soñador. Hay diablillos a los que les encantan los seres como tu.

jopapa dijo...

Enhorabona i que ho disfrutis el temps que creguis que ha de durar.

Els seguidors del teu blog esperem que puguis compaginar la teva nómina amb el teu hobby i no ens deixis penjats.

Podriem resumir-ho en una coneguda dita: Qui la segueix l'aconsegueix.

I també que vivin moments no tan bons fa que els bons moments ens siguin més gustosos.

Només l'existència de Caín ens fa estimar Abel.-(Sergio Leone)

Una abraçada.

Anónimo dijo...

Vaig tard, ho reconec... acabo de llegir el penúltim post.
Quina il·lusió sortir al teu blg, encara que sigui de passada i per boca del teu pare!
Recordo molt alguns bolos d'Attica (La Vinya, el Bareto) perquè eren realment sorprenents encara que en aquells moments potser cap de nosaltres no n'érem massa conscients. Però he de recòneixer que, amb els anys, he vist poques bandes tant autèntiques sobre un escenari.
Probablement, el primer reconeixement públic del teu talent va ser quan la teva àvia ens va deixar una enorme propina a la funda de la meva guitarra. Amb la por que et feia que et veiés tocar al carrer! Crec recordar que va ser un bitllet de dos mil, uau, quina fortuna!
Ens la vam gastar al Castellet tot i que costava molt que et servissin birres perquè encara no en tenies setze i la cambrera -em sembla que era la Brooke- sempre es feia pregar molt... al final, per no allargar-ho més i per la calor sufocant que feia allà dins te les demanava jo.

(Sonava The Crystal Ship quan escrivia).

No paris d'escriure,
Laia.

Niñapajaro dijo...

muchisimas felicidades. me encantan que me sorprendan el día con el extraño sabor de la felicidad. la regla de la tres r ruido+ruido+ruido= talento. trabajar en algo que te no gusta no es un trabajo sino todo un lujo. un abrazo volador para los que hacen posibles sus sueños.por cierto ¿donde vas a trabajar?

Niñapajaro dijo...

jajaja mi dislexia queria decir que "trabajar en algo que te gustasa" saludines

PARBA dijo...

Es normal no recordar vivencias de la niñez. Esto, supongo, es lo mismo, pero con unos cuantos pelos más esparcidos por el cuerpo.
Muchos niños te enviadaran y se alegraran porque has conseguido chollo.