lunes, 9 de febrero de 2009

33-. Tribulaciones de un disc-jockey borracho.



Bienvenidos. Mi ruido perro acaba de desmontar mis auriculares más caros, dice que para ver a los músicos pequeñitos que tocan dentro.


Bajo por Montera con una tasa de alcohol en sangre que haría explotar cualquier alcoholímetro. Me doy cuenta de que, a pesar de la borrachera, tengo hambre, y me detengo en la tienda veinticuatro horas que hay a mitad de calle. Me abro paso entre un grupo de putas subsaharianas y miro en los estantes de las distintas neveras hasta que me decido por un sándwich de pavo. En el mostrador, un tipo que parece hindú pero no tiene ni pizca de acento me saluda con demasiada efusividad. Odio la gente que es demasiado simpática, siempre esconde algo, y parece que esta vez no será una excepción, pues aquí el amigo, animado por el hedor a alcohol que debo exhalar con cada nueva respiración, me da diez euros de menos al devolverme el cambio.


Reclamo mi billete y el tipo duda un instante, como si sopesara mi reacción si se niega a devolvérmelo. Los dos sabemos de sobra que me está intentando timar, pero se resiste a darse por vencido. Finalmente, y tras unos segundos absurdos en los que nos hemos mirado a los ojos sin decir nada, saca un billete del cajón y lo tira sobre el mostrador de mala gana. Agarro el billete y el bocadillo y salgo de allí. No me parece mal que intente redondear sus ganancias con los idiotas que se emborrachan tanto como para no darse cuenta, simplemente no soy uno de esos.


Beth Gibbons llora encerrada en mis auriculares. No sé por qué, pero Portishead me subvierten mucho más que cualquier guitarra distorsionada. Sobretodo el tema del enlace. Cada vez que escucho a estos cabrones me dan ganas de fundar una secta antisistema, con sus ceremonias orgiásticas y sus atentados contra todos los que no formen parte de ella. Pero ésa es otra historia.


Desde que estoy totalmente arruinado, es decir, desde un poco antes de navidad, los fines de semana pincho en un garito de Malasaña. El de poner música en garitos es un trabajo al que recurro cada vez que no tengo un duro. Hasta ayer, a pesar de lo jodidamente poco que cobro, no era un mal trabajo para salir del paso, podía pinchar lo que me daba la gana y beber todo lo que me cupiera en el estómago. Además, me pone mucho hacer bailar a la gente, lo reconozco.


Digo que hasta ayer éste era un buen trabajo alimenticio porque ayer recibimos una visita inesperada. De repente, poco antes de que termine la sesión, veo a una tipa abriéndose paso a codazos. Es vieja, gorda y fea, por lo que está totalmente fuera de lugar. Al principio creo que ha entrado para comprar tabaco, por lo que alcanzo el aparatito para activar la máquina expendedora. Cuando llega a la barra, en uno de los falsetes más desagradables que he escuchado en mi vida, apreciable incluso por encima del tema de Soulwax que está sonando, me suelta que si no quito la música llamará a la policía en ese mismo momento.


La situación me repugna tanto que mi primera reacción es contestarle que si se espera un poco podrá llamar a la policía después de que la agarre del pelo y le reviente la cara contra la barra, pero me contengo. Quiero seguir sin antecedentes penales, el bar no es mío y, por desgracia, hoy no está el jefe, así que, teniendo en cuenta que ya queda muy poco para cerrar y que mi jefe es un buen tipo y no le quiero meter en ningún lío, me trago los veinte litros de hiel que me provoca tener que doblegarme ante ese engendro y corto la música en seco. Mi intención después de bajarme los pantalones de una forma tan dolorosa es hablar con el troll y hacerle entender que estábamos en horario, pero cuando vuelvo la vista a la barra la veo escabulléndose por la puerta, y el bar está demasiado lleno como para atraparla. Sin poder hacer nada más, me resigno a aguantar las cien miradas asesinas que me taladran, me encojo de hombros y apuro mi copa.


Eso fue ayer. Hoy, consecuencia lógica de lo narrado hasta ahora, he pinchado a una décima parte del volumen habitual, lo que significa que a partir del segundo grupo de gente que ha entrado no se oía una mierda. Lo mismo daba que pusiera a New Order que a Joselito, en serio. A partir de hoy soy el primer disk-jockey que pincha música que no se escucha, y mi trabajo se equipara en absurdidad al de, si existieran, los peluqueros para calvos. Viva.


El único aspecto positivo, así, a bote pronto, que le encuentro a esta situación, es que ya no seré consciente de la ignorancia de quien me escucha pinchar. Pongo un tema de The Ting Tings y todo dios se vuelve loco, lo mezclo magistralmente con 24 hour party people de The Happy Mondays y siempre hay diez o doce pares de ojos que se levantan de la pista y me escrutan preguntándose si me he vuelto loco. Y lo que me revienta no es que haya gente que no sepa quiénes son The Happy Mondays, no llego a esos niveles de fascismo, lo que me repatea es que parte de esa gente – en su mayoría modernos menores de veinticinco – no haga el esfuerzo de escuchar un momento lo que les propongo, de que no tengan el interés necesario para descubrir una banda que para ellos es nueva, pero que sin ella no existirían la mitad de las bandas con las que se corren cada vez que las pincho.


Entiendo que no todo el mundo está tan enfermo como yo, que me puedo tirar seis horas escogiendo temas que combinen bien con este blog para la Radio Perruna que tenéis a la derecha, y no me voy a poner en plan grandilocuente para soltaros que tal disco me salvo la vida, pero la música no es sólo algo que rellena los espacios entre las carcajadas y los viajes al baño.


Esto me está quedando muy largo y me duele la cabeza, y ya que ha salido la Radio Perruna, iré directamente al final. Daré rienda suelta a mi neurosis y plantearé abiertamente algo de lo que he hablado por encima en comentarios de anteriores entradas. Hace días que me obsesiona saber qué suena cuando me leéis, así que si teníais pensado comentar esto que escribo y no es demasiado pedir, me gustaría que me contarais qué tema sonaba, y ya de paso, si os ha provocado algo digno de mencionar, aunque sean ganas de partirme la boca.


Canción de la noche: High fidelity, de Elvis Costello. Porque me quiero quedar a vivir en la tienda de discos de la novela de Hornby que toma su título de esta canción.

Dios, qué resaca mañana.

14 comentarios:

Elisa dijo...

The Wild Ones, de Suede.I al final Sunday Afternoon de The kinks. La veritat és que la lectura del teu blog no seria el mateix en silenci, la BS que aconpanya la lectura li aporta l'altra meitat del significat.
Per tant, no poses la música en va, però suposo que ja ho sabies. M'agradaria sentir-te punxar, més que ers per saber si se't dóna tant bé com al blog! A veure si algun dia coincidim.
Ptns

Pato dijo...

Ruido Perro... después de este comentario me vas a echar de tu blog, lo sé. Pero la verdad es que SIEMPRE paro la música. No solo la de tu blog, del de todos. Yo ya estoy escuchando algo y sino pues no quiero escuchar nada...
Ánimo, no dejes que la "gente sin swing" de desmoralice. ¿Qué más dará si no conocen a The Mondays? The Mondays no son para todos. Son para nosotros, di que sí.
Bico xx

Rosalie dijo...

Me encanta leerte, tienes una capacidad increíble para mantenerme pegada a la pantalla.

Suerte con el curro, un beso.

pelao dijo...

un trio de feminas poderosas...TORI AMOS, GRACE SLICK(de jefferson a.) y ANI DIFRANCO...me ha retrotraido a mi epoca en atlanta, georgia, highschool, guitarreo, pelirrojas poderosas y alicia en maravillas....la radioperruna sigue buena, buena.

Martín dijo...

Gonna Shoot You Right Down de Jimmy Rodgers que se bajó al bajar Muddy Waters. Cuando hablaste de the ting things cambié de canción y me puse a escuchar We walk —the los things-. Con esa terminé de leer.

supercrisis dijo...

el otro día Mer me indicó el garito donde pinchas, justo cuando entrábamos en el barco sedientos de alcohol y borrachos como ratas.

Ahora que sé que la música está bajita puede que me pase este finde a hincharte los cojones y pedirte, muy amablemente, que la subas un poquito.

Suerte, perro.

ruidoperro dijo...

Elisa:

Quan coincidim, a més de totes les coses que hem de fer (anar a veure esquirols a no sé on, presentar al mies i al pumba, etc...) també et donaré una sessió meva, així podràs opinar. Escolta, penses fer un blog o què?

Pato:

Faltaría más, eres bien libre de hacer lo que quieras con mi blog, hasta de no leerlo. La radio perruna es una especie de gadget opcional. Y estaba seguro de que conocías a los mondays, sí.

Rosalie:

Muchas gracias. Lo peor de los blogs es que no son de papel.

Pelao:

Vaya tres. Debemos tener una edad cercana, porque a mi me evocan algo parecido, aunque no precisamente en Atlanta.

Martín:

Tengo que admitir que casi no he escuchado a Rodgers, soy bastante inculto en lo que respecta al country. Lo de Muddy waters ya es otra cosa, daría un brazo por tomarme un bourbon con él, Robert Johnson y Lead Belly.

Señor crisis:

Que me haya escrito usted y no haya publicado nada en su blog debe significar que por fin tiene adsl en casa. Brindo por ello con el Bourbon del anterior comentario. Y sí, pásese, pásese, que la música está bajita y no cuesta nada espiar las conversaciones de las chicas guapas.

Chafan dijo...

Hoy voy a ser obediente y te diré que sonaba Over y no sé qué coño dicen porque no comprendo pero me sonaba triste que te cagas.

Emmaskarada dijo...

Rockets, Cat Power.
Creo que tienes un talentazo para la musica. Me encanta siempre lo que escucho cuando llego.
No estas enfermo, nada de eso. Ellos estan enfermos. Te entiendo bien Ruido Perro. Muy bien. Pero te pido que no estes triste mas de veinticuatro horas por favor. No se por que pero intuyo que hay muchos como tu.

srta. Sinsentido dijo...

hey!!...

LLegué aqui por casualidad y me quedé por la radio (Grizlly bear), lo que escribes me gustó también (esa "neurosis" me es muy familiar)

Saludo!

Pi dijo...

Apenas abrí, Crosses, de José González, pero la corté porque me entristece JG. La siguiente, The diamond sea. El otro día hablaba de tu blog con un amigo mientras sonaba Moonlight Mile en mi coche. Tomo nota cada vez que paso por aquí porque tu blog sin tu música no es lo mismo.
Muy chula la foto de la cabecera.

María Leach dijo...

Glycerine - Bush !!

Pero la música de tus palabras siempre sale ganando a la de radio perruna.

GO ON!!!!!!

sIN NOticIAS de GurB hoy ataco de nuevo vía mail

y gracias por sonrojarme con tus comments en mi blog

BESAZOS

ruidoperro dijo...

Chafan:

Te agradezco la obediencia y sí, over es triste de cojones. Era la canción que sonaba en mis auriculares cuando volvía a casa borracho y se me ocurrió escribir esto.

Emma:

Muchas gracias. Y no te preocupes, la tristeza va y viene, igual que el resto de sentimientos. La locura, por suerte, no.

Srta. Sinsentido:

Bienvenida. Y quédate el tiempo que quieras, hay sitio de sobra y días enteros hechos de canciones.

Pi:

a mí la voz de José González también me entristece, pero es una tristeza amable, que no llega a cubrir. Diamond sea y Moonlight mile simplemente me ponen la carne de gallina. Tráete a tu amigo un día de estos.

María:

Encantado de sonrojarte. Y a ver si Gurb nos hace caso de una vez. Respecto a Glycerine, es uno de los temas que marcó mi adolescencia.

jopapa dijo...

El tema que sona ara mentre estic llegint es Leaving In Coffin que no coneixia pero que m'entra molt suaument i com si ja fosim amics.

De jove vaig veure una pelicula que em va agradar molt "Verano del 42" al igual que al nano prota ,el va marcar aquell estiu crec que també per totes les circumnstacies ens quedarà marcat l'any 2008 , si bé crec que l'ivern ha de passar i cal respirar la primavera que s'apropa.

Una abraçada