miércoles, 5 de noviembre de 2008

23-. Pequeño inventario.


Bienvenidos. Mi ruido perro se ha subido al escritorio, y observa la calle desierta con el hocico pegado a la ventana.


Vivo en un piso viejo, donde muchos años atrás murió un pintor reconocido. A veces, con el crujir de la madera del suelo o el temblor de una bombilla en la pared, imagino que sigue aquí en espíritu, protestando como sólo un viejo sabe hacerlo cuando agujereo un muro armado con el taladro, jugando con mis perros como sólo lo hace un niño cuando no estoy.


En el edificio de al lado vive Concha. Su belleza, dudosa cuando era joven, es ahora un dogma de fe, una causa perdida. Vive con su madre, una mujer muy mayor. Muchos días la veo bajar del taxi con paso inseguro. Las carnes rotundas embutidas en unas mallas oscuras, los pies sufriendo atrapados en unos viejos zapatos de tacón demasiado pequeños, los ojos de mirada turbia escondidos tras unas gafas de sol. Saluda con su voz cincelada a golpe de aguardiente mientras se pone un abrigo de piel ajado, e imagino que fue puta toda la vida, y que hoy conserva dos o tres buenos clientes de otras décadas, un juez, un militar, quizá incluso un antiguo ministro que, más por el cariño que creció con el paso de los años que por los servicios que aún pueda prestar, la llaman una vez por semana, toman café con ella y, cuando Concha abandona la mesa para ir un momento al baño, le deslizan un sobre dentro del bolso con lo que pueda necesitar.


Debajo del piso de Concha hay un restaurante en cuyas paredes reposan mil caras conocidas que alguna vez pasaron por allí. Futbolistas, actores, cantantes, políticos e incluso el rey sonríen con la barriga llena y las mejillas inundadas de color. Cuando entras, un hombre te da la mano, recoge los abrigos con gracia y se los confía a un camarero. Piropea a la chica con lo que él cree que es elegancia sin parar de sonreír, te busca la mejor mesa y te acomoda posando su vista una última vez encima del escote o el culo de la chica. Pelo canoso peinado a la moda de hace treinta años, mirada y gesto de mal actor de cine negro, altura de peso mosca, voz profunda y rugosa de fumador de ducados, acento y humor tan castizo como un chotis por San Isidro. Después le ves traer y llevar platos con la frente perlada de sudor, y te das cuenta de que lleva la misma chaqueta blanca que el camarero al que antes le dio tu abrigo. Con el tiempo aprendes que es el hermano del dueño, quien se pasea por el comedor sin ninguna prisa, hablando con cada comensal, vestido con una casaca mucho más elegante, e imaginas que el hermano, tras años dando vueltas por diques secos y clubes de carretera, volvió a casa tragándose el orgullo y aceptó el trabajo de camarero. De mala gana al principio, mejor en cuanto descubrió lo bien que sienta ser el jefe por un minuto cada vez que se abre la puerta.


En la otra esquina estaba el bar de Jacinto, un abuelo de barriga criada con cariño y nariz de patata. Ya no, se jubiló hace unos meses y traspasó el bar a alguien que tiró todo lo que había dentro para poder empezar de nuevo. A veces me encuentro con él, siempre ofreciéndole el brazo a su mujer, vestidos los dos de domingo, y me cuenta que ahora disfruta de la vida, que ya no le duele la espalda, que tiene tiempo para todo, que va a la playa, al cine, incluso a bailar alguna vez, mientras desde el fondo de sus ojos te saluda la añoranza de esos días pasados de cabo a rabo detrás de la barra, calentando raciones de callos y tirando cañas, sin otro sol que un fluorescente lleno de polvo colgado del techo amarillento.


Encima del que era el bar de Jacinto vive el hombre malcarado. Bajito, pasicorto, lustrosa mata de pelo negro rematando la cabeza, traje y corbata comprados en El corte inglés, maletín de piel en una mano, muchas veces gritándole a un móvil sujetado por la otra. Pese a su mal gusto para los trajes y las corbatas, siempre pensé que se trataba de un ejecutivo de la vieja escuela, un yuppie que sobrevivió a los ochenta sin volverse loco ni tener un infarto, maestro del Ibex35, conocedor de las más altas esferas. Hasta que le vi bajar de un seat ibiza cubierto en su totalidad por adhesivos publicitarios de leche Pascual.


Enfrente del hombre malcarado viven los maestros. Él enseña en un instituto, fuma como un carretero, es del betis y conoció los calabozos de Sol durante el franquismo. Luce un bigote frondoso, herencia de cuando el presidente del gobierno usaba americana de pana, y gafas de pasta negra y cristales gruesos. Ella sigue siendo bella a pesar de los años, y cuando habla sus palabras parecen acariciarte. No ha olvidado la caída de ojos que tantas veces debió ensayar ante el espejo y, coqueta, a veces aún la practica. Debió tener muchos pretendientes, pero se quedó con el único que la hacía reír. Cada sábado van al teatro. Su perra, Quica, de raza indefinida y pequeña como un ratón, jamás suelta la pelota de tenis que sujeta con la boca.


No muy lejos vive Mercedes. Cuenta que cuando era pequeña Picasso le daba la papilla después de sentarla en su regazo, y que, años después, cuando vivía en el De Efe, Serrat le enseño a hacer un cóctel a base de tequila y caldo de ternera. Vive con un negrazo mucho más joven, grande como un camión y dueño de la sonrisa más llena de dientes del barrio, al que ella ha aprendido a perdonar los deslices que a veces tiene con otras mujeres. Trabaja porque quiere, porque si no se aburriría, y si se aburre de trabajar viaja, casi siempre sola. Cuando aparece el miedo, echa mano de esas pastillas encerradas en su santa cajita de oro y nácar, y el día recupera su brillo.


A mi alrededor, y alrededor de todos ellos, un millón de historias esperan a que alguien las encuentre.


Canción de la noche: In the neighborhood, de Tom Waits. Porque ellos viven cuando duermo, y cuando duermen escribo sobre lo que han vivido.


Buenas noches.

11 comentarios:

mo dijo...

¿Algo que decir?

Sí, que escribes de puta madre y describes aún mejor, si cabe.


MO.


P.D.: Verificación de la palabra: MULTES.
P.D.2: Coño, me ha dado hasta miedo, fíjate. Ya me veía a un madero sacándome la placa por estacionar en un paso de peatones, por hacerlo en doble fila, por saltarme un semáforo en ámbar, por respirar...

chafandika dijo...

Esto ha sido para mi como un paseo por un cabaret o yo que sé, algo así (la MO se explica mejor que yo)

Por otro lado pienso que siempre es mejor vivir la noche que el día ¿o ej que no estás de acuerdo?

(si un día/noche te sientas en el café gijón ya sería la polla)

Lui Lu dijo...

La vie mode d'emploi, de Perec. ¿Por qué no sigues? Se te da bien, y de las descripciones seguirán otras historias y al final habrás creado un universo. Si es que no lo has hecho ya y ni Mercedes, ni Concha ni Jacinto existen...
Pero seguro que sí. Quica con la pelota de tenis en la boca es demasiado real. Ay, echo de menos esas pelotas de tenis llenas de babas... Un abrazo!

Niñapajaro dijo...

que bueno la descripción detallada del mundo que te rodea. que forma una increíble colmena de mitologías cotidianas saludos voladores

Emma dijo...

Lo tienes todo para seguir.Querria saber mas sobre Concha y Jacinto. Querria saber si podrian llegar mucho mas alla, escapar a su destino. Pero con esto es suficiente.

Elisa dijo...

Algun dia acabaré sabent com descriure a base de referents del teu estil (a no se'm dóna bé escriure, però sí citar, si bé no tinc molta creativitat, tinc molta memòria). Segueixo fermament amb la meva opinió, però hi afegeixo Paul Auster: ets el meu Chris por la mañana amb una capacitat de descripció austeriana. (que consti que Auster m'encanta). Em tens enganxada a les teves entrades. Espero que et publiquin aviat una novel·la! Entre tu i la Maria em teniu enganxada als vostres blogs!!!

Nayra dijo...

Tu barrio, que es el mío. Siempre me decís que no hago vida de barrio y que no conozco a nadie, pero yo también me fijo. Cómo no fijarse en esas personas que hacen de nuestro castizo barrio un continuo teatro ambulante.
Muy bueno, por cierto, el post. Besos

la elfa dijo...

Me meti en tu blog por primera vez el dia que escribiste que el post de Nay si te sabia a Nay, porque vosotros hablais de politica. Me pico tu comentario, porque pense que nosotras tambien hablamos de politica, y de mucho mas, como vosotros, pero se me paso en cuanto lei alguno de tus post, creo que el del piano.
El post de Nay sigue sin saberme a ella, no se si porque se mojo -como dice ella- mas de lo que suele en el blog, o si es porque repite mucho determinadas palabras, da lo mismo.
A lo que iba, descubri tu blog ese dia y tal vez hayas notado que vuelvo cuando puedo. Como estoy en Emiratos es facil saber que soy yo... Creo que escribes de maravilla (seguro que eso ya lo sabes), y me has enganchado... enhorabuena!
Si un dia te linkeo a mi blog, te molestara?
Hache - la elfa

Sara dijo...

Los barrios están llenos de vida, y una bella forma de vivirla es imaginar la vida de sus gentes, de tus vecinos, de esa gente que saboreo la vida sin miedo aunque luego les llevará por otros derroteros de los que imaginaron. Y es que, como diría un buen amigo, la vida es lo que nos va sucediendo mientras esperamos que sucedan otras cosas.

ruidoperro dijo...

Mo:

Muchas gracias. Lo de las posdatas no termino de pillarlo, y eso que soy catalán.

chafandika:

Gracias, lo del cabaret me ha flipado. Sí, la noche suele ser más divertida que el día, o al menos algo hecho de noche parece más divertido. Y hace bastante que no voy al Gijón, pero, después de que me hayas dado la idea, no descarto volver con mi libreta, a ver qué veo.

Lui:

Existir, lo que se dice existir, existen todos, pero podríamos de cir que he imaginado todo lo que no sabía.

Niña pájaro:

Gracias. La ciudad es una colmena, tienes razón, o un hormiguero. Tus fotos lo muestran igual que mis palabras.

Emma:

No lo había pensado, pero es verdad. Allí hay un cuento. O una novela, quién sabe. Se te echaba de menos-.

Elisa:

Merci, de veritat. Ser un Chris por la mañana em mola molt. lo d´escriure... pq no fas un blog i ho comprobes? Igual et sorpens.

Nay:

Gracias. estoy seguro de que te has fijado en todos los que he descrito. Es lo que dices. ¿Cómo no hacerlo? Y lo de no hacer vida de barrio...¿Yo dije eso?

Elfa:

la primera vez que vi que habían entrado desde los emiratos no le di más importancia, pensé que sería alguien buscando fotos de los beatles o Hiroshima. Me encanta haberme equivocado. ¿cómo me va a molestar lo del link? encantado de la vida, y también encantado de que hayas aterrizado aquí, vuelve pronto. Lo de Nay venía porque, a través de lo que escribió, pura política, adiviné un trasfondo más personal, aunque imagino que también te diste cuenta.

Sara:

Y tan buen amigo, cada día suena en mi ipod, he crecido escuchándole, y siempre fui mas de él que de Paul. No puedo evitarlo. Bienvenida también. y también vuelve pronto.

Nayra dijo...

Bueno, lo dice Laura, que es la que los tiene a todos controlados :) Es lo que tiene sacar a pasear a los perros.