domingo, 27 de julio de 2008

9-. Polo opuesto.


Bienvenidos, dejad que, por un ratito, mi ruido perro sea un minino silencioso, a ver qué le parece.

El miércoles pasado me emborraché tanto que, de pronto, era jueves al mediodía, y yo seguía allí, dondequiera que estuviese, con las sinapsis cortocircuitadas, los pulmones rezumando humo y el hígado convenciendo al resto de mis visceras para iniciar una revuelta.

Llegué a casa, no sé muy bien cómo, y después de unas horas de sueño - las que pude - y de que un antalgin 550 - mi bonita pastilla azul - acturara a modo de ejército pacificador en el campo de batalla de mi cerebro, ya era jueves por la noche, y me hallaba frente al espejo, evaluando posibles daños, y sumido en esa fase de la resaca que básicamente se compone de odio hacia uno mismo.

A la imagen que me devolvía el cristal, ojos vidriosos y enrojecidos, piel macilenta, ojeras parduzcas, labios resecos, etc, se sumaban la cuenta del dinero quemado así, a lo tonto, y unos odiosos flashbacks que traían de vuelta los momentos más humillantes de la noche, esos recuerdos inmediatos que provocan un brusco encogimiento del estómago y un súbito y poderoso deseo de que nadie se acuerde de tí, de ser otra persona. De allí, pasé a la sensación de fracaso, al qué coño hago yo aquí, al quién cojones me he creído que soy, al despierta ya, imbécil.

Y en ese momento, justo en ése, me acordé de Radovan Karadzic. Sí, en mi estado hubiera sido mejor pensar en cosas más bonitas, como ésta, o ésta, pero no, quien vino a mi mente abriéndose paso entre billetes de cincuenta en llamas y mi patética imagen hablando sin parar y arrastandro la lengua fue el tipejo este.

Nos os voy a aburrir hablando de la sarta de barbaridades que Karadzic cometió con total impunidad durante la Guerra de los Balcanes y en los años siguientes, para eso está la wikipedia. Pensé en este indeseable por el ejercicio de transformación que llevó a cabo después de cometer esas barbaridades.

El señor Karadzic, siendo directamente responsable de centenares de miles de muertes, se dejó crecer la barba y el pelo, sus cejas dejaron de estar fruncidas y abandonó los uniformes militares para vestirse con respetables camisas negras y sombreros de ala ancha. Y nació el doctor Dragan David Dabic, respetado neuropsiquiatra y naturólogo serbio, formado en China y Rusia, que residía en la calle Yuri Gagarin de Nueva Belgrado. Un médico que daba conferencias y escribía en la prensa especializada, que recibía a enfermos en distintas consultas y hasta tenía una página web con, entre otras cosas, una detallada biografía y una dirección de email en la que localizarle.

El asesino convertido en sanador, el cáncer convertido en cura.

Entonces, yo, desde mi resaca y mi odio, me propuse a mí mismo repetir el ejercicio, a ver qué pasaba. Vayámonos al polo opuesto. Pongamos por caso - me dije - que no soy lo que soy, un escritor que salvo aquí no publica en ningún lado, un actor que hasta ahora sólo ha obtenido pequeños papeles en series y películas. Pongamos que, años atrás, en el momento de decidirme por - digámoslo así - la vida bohemia, cambio de opinión y hago caso a mis padres.

Pongamos que estudio la carrera que ellos querían, periodismo, que no me marcho primero a Barcelona y luego a Madrid, que, en mi época más salvaje ni huelo las drogas, que sólo me emborracho los fines de semana, que me quedo a vivir a su lado en ese pueblo de postal, que me caso de negro y por la iglesia, que tengo un hijo, que me compro un coche, y una casa.

Pongamos que ya no soy un tipo taciturno al que le gusta acostarse tarde y despertarse más tarde aún, que vive en Madrid de alquiler, en pecado, con su chica, y tiene dos perros. Ahora soy un periodista que trabaja de lunes a viernes durante once meses al año en un periódico como éste, que vive en un pisito a pagar en treinta años situado tal que aquí, que conduce un coche así de bonito, que tiene un hijo que se llama como él para seguir con la tradición familiar y una mujer con la que se casó un veintitrés de abril de hace seis años.

Pongamos que tengo veintinueve años y ya sé que mi vida, desde este punto hasta que cumpla los cincuenta, no va a cambiar en casi nada. Una árida y vastísima llanura se extiende desde mis pies hasta el momento en que, irremediablemente, me convertiré en mi padre.

Karadzic seguía siendo un asesino cuando recetaba medicamentos homeopáticos contra la ansiedad.

Canción de la noche: Army of me, de Björk. Porque aquí dentro sólo estoy yo, este yo.

Buenas noches.

9 comentarios:

JL Martínez Hens dijo...

Magnífica entrada, tanto en la estética como en la ética. Denunciar a un bicho de éstos ya es ética. En cuanto a la falta de ética en el arte, lo entiendo pero por ejemplo el piano de Beuys a mí me dice que cuidadín, por lo de la cruz roja..., por lo que me parece una obra ética. Hace unos días veía una exposición de Daniel Richter, un pintor denuncia alemán y tenía una clara posición de compromiso. Un activista social, al igual que en su día lo fueron tantos grandes como Goya, Toulouse-Lautrec.

Jose Marzo dijo...

Esta entrada tuya tiene más fondo que superficie, aunque ya esa envoltura tiene su miga. Empiezas renegando de lo que te gusta, que es un buen pedo ¿y a quién no? porque la resaca es chunga. Quizás sea que ya no te sientes tan inmortal como antes, y a eso se llama madurar.
Que seas escritor y actor me parece fantástico, porque es precisamente lo que te gusta.
De Karadzic, que lo juzguen como el asesino que es.
Para finalizar, esa otra visión hipotética de una vida con coche, piso, señora esposa y tal y tal, yo, que tengo 44 años, y estoy en una situación similar a la tuya (perro, alquiler, inquietudes abstractas), digo que esa otra visión a mi me produce la misma animadversión, a priori, que a ti. Lo que pasa es que el día menos pensado puedes cambiar de opinión, y seguirá siendo tu vida, tuya.
Todo llegará, si tiene que llegar.

ruidoperro dijo...

Jl, muchas gracias. Mi comentario sobre la ética y el arte en tu blog se refería a que el artista, a mi modo de entender, no debe preocuparse de si su obra es ética o no, porque a partir de ese momento está condicionando su arte. Otra cosa es que con ese arte denuncie, reclame o critique, lo cual me parece fantástico.

Jose, lo que dices de la forma y el fondo no tengo claro si es una crítica o no. Si lo es, bienvenida sea. Karadzic era la excusa, aunque es verdad que llevo días alucinando con el tema, para hablar de que me asusta pensar que todas las decisiones importantes que he tomado hasta ahora puedan estar equivocadas, de si no habré estado viviendo dentro de un videoclip cuando la vida es otra cosa, para luego darme cuenta de que en realidad no importa, porque cuando dices negro el blanco deja de existir, y al revés. Supongo que desde los 44 la perspectiva es diferente, aunque, por lo leído, nos parecemos bastante.

Lui Lu dijo...

Qué curioso, he leído esta entrada y de fondo sonaba Wishlist.
También es curioso porque me hallo sumida en mi propia resaca moral, que es como llamo yo a esas resacas que aparecen cuando el antalgín acaba con el malestar físico y uno se da cuenta de que con aquél, al menos, se pensaba peor. La mía dura ya tres días, acabó con un portazo y al día siguiente no me rescató un criminal de guerra, pero me desperté durmiendo con una pareja de amigos que, mucho más amablemente, me rescataron cuando desperté a toda la gente de la boda en la que estaba gritando en francés. También es curioso que te fueras a haber casado el día de mi cumpleaños.

Jose tiene mucha razón. Si algún día decides cambiar algo lo harás y también será tu vida. Así que de qué preocuparse... ¿o no?

Pi dijo...

1. Muy bonitas las dos cosas en las que deberías estar pensando.
2. Gran Post.
3. Pobres periodistas. Sus vidas apenas llegan a ser tan ordenadas. Cuando lo fui (periodista), o tal vez lo sigo siendo, ni vida estaba estructurada con hijos y casa y coche. Y era yo. Y ahora también lo soy, aunque la familia, el periodismo y la casa y el coche se han ido al carajo.
Es verdad que los años y la vida misma te van cambiando las perspectivas, que no tu esencia. Lo importante, creo yo, es ser fiel y consecuente con esa esencia, y no dejarse encerrar en vidas ajenas.
A saber qué tipo de flores de bach les mandaria tomar a sus pacientes DDD!!!

(Una sonrisa de sarisfacción de N, por cierto, por tus visitas a su Tonta Piscina, no dejes de pasarte, le emociona, pero no puede comentar sobre DDD, comprenderás, jejeje)

Pato dijo...

Yo hasta hace poco no sabia quien era Pot Pol. Vergonzoso.

ruidoperro dijo...

Lui, muy bueno el término "resaca moral" considerate plagiada a partir de ya. Lo que cuentas parece quite a story, pero tampoco le des demasiadas vueltas, probablemente ya sólo os acordéis tú y tus amigos. Lo del día de la boda viene porque el 23 de abril, a parte de ser mi santo, es el día de los enamorados en Cataluña, y muchas parejas lo aprovechan para casarse, bastante típico. Cómo mola haber nacido el día de los libros, ¿No serás la reencarnación de Cervantes, Shakespeare o Pla?
Y lo último, no se trataba de cambiar algo o no de tu vida, si no de si echaremos de menos los trenes pasados.

Pi, muchas gracias. Sí, lo de escapar de uno mismo va a ser que no o sea que para qué más remilgos.
Me encanta que N sonría porque me baño en su piscina, no dejaré de hacerlo, y es evidente que todavía no puede leer lo que escribo, faltaría más.
Respecto a las flores de Bach del señor Dabic (o DDD, que me encanta), ésas sí queran flores del mal y no las del pobre Baudelaire.

Pato, Lo bueno de saber quién era Pol Pot es que ahora ya te puedes olvidar de él otra vez, y dejar que siga pudriéndose.

Pato dijo...

Mierda, si hasta escribí mal el nombre... ¿ves? Ya casi lo tengo olvidado.
Bico x

chafan dijo...

Joder qué gente más bien informada, yo no tengo ni puta idea de quién son unos y son otros, la verdad.

Me estoy dando una vuelta por aquí a ver si ladras o qué haces. Sigo.