lunes, 7 de julio de 2008

5-. Disculpen que no me levante.



Bienvenidos. Decidle a mi ruido perro que se aparte de la ventana, no se vaya a caer.

Mi padre, que es un hombre al que quiero pero con el que a estas alturas ya comparto pocas cosas, una vez soltó una frase que se me quedó grabada. Habíamos acabado de comer, y en uno de esos momentos trascendentes que a veces suceden alrededor de una mesa con una taza de café en la mano, mi madre nos soltó que le encantaría morirse habiéndonos dejado la vida solucionada a mí y a mi hermana - algo que, desgraciadamente, de momento no parece que vaya a suceder -. Después de tal declaración, mi madre levanto la cabeza y mirando a mi padre dijo: "¿Verdad?" Y el hombre nos miró, se recolocó las gafas y dijo: "Una vez muerto, mierda pa' los vivos". La carcajada que nos sobrevino a todos los presentes fue monumental.

El caso es que el hombre tenía más razón que un santo. ¿Por que nos iba a preocupar lo que pase en el mundo cuando hayamos muerto?

Yo estoy muy contento de haber descubierto que mi padre tenía razón, y también de ser ateo. Así no me tengo que preocupar por lo que pase aquí cuando me muera, ni de lo que pase conmigo después de morir. Francamente, el concepto de infierno me da bastante pereza, y el cielo... lo veo difícil. Aunque estaría bien, me imagino el cielo como un sitio en el que después de beber no tienes resaca, y en el que cada noche toca una superbanda formada por John Lennon, Miles Davis, Charlie Parker, Jimi Hendrix, Jaco Pastorius, Keith Moon y Brad Mehldau, que no está muerto, pero que cuando muera yo, y teniendo en cuenta el ritmo que lleva, ya llevará años bajo tierra.

En cambio, el infierno debe ser una habitación decorada por Mariscal, donde viven todos los músicos que he citado más arriba pero no pueden tocar, porque les guardan los instrumentos en cielo. Un sitio donde cada noche tienes que pasarte la seda dental y siempre suena el hilo musical del Corte Inglés, con ofertas incluidas. Así que, sabiendo que casi seguro no me dejen entrar en el cielo, mirad de lo que me librado por ser ateo.

Sin embargo, lo que sí me importa es lo que vaya a sudecer en el momento de mi muerte. Me gustaría que pasara algo que fuera recordado. Y no me refiero a unas últimas palabras solemnes y cargadas de peso, como las de Joan Maragall, que exclamó: "Sia ma mort una major naixença". (Sea mi muerte un mayor nacimiento), a raíz de su estrecha relación con el Dios que yo digo que no existe.

A mí me gustaría que me sucediera algo surrealista, que hiciera reír a la gente que dejaré atrás, a los que no voy a recordar. Como pasó con Einstein, que sabemos que dijo algo justo antes de morir, pero no sabemos qué, porque la única persona que estaba con él, su enfermera, no hablaba alemán. O como María Antonieta, que, dirigiéndose hacia la guillotina, tropezó con su verdugo y le pidió perdón, o como Maximiliano de Habsburgo, al que, esperando ser fusilado, otro condenado a muerte le preguntó: "¿Es ésa la señal para que nos ejecuten?" Y el respondió: "No lo sé, es mi primera vez".

O como, y os prometo que ésta es la última, Buster Keaton. El tipo yacía con los ojos cerrados, y alguien a su alrededor preguntó si estaba muerto. Otro ser presente contestó que deberían tocarle los pies, porque los muertos siempre tienen los pies fríos, a lo que Keaton abrió un ojo y dijo: "Juana de Arco no", para morir segundos después. Brutal.

Porque, sinceramente, si la vida es un chiste de leperos, ¿Por qué iba a ser la muerte algo serio?

Canción de la noche: Banana boat song, de Harry Belafonte. Porque adoro esa película, y porque, si estoy equivocado, cuando muera quiero ser como Beetlejuice.

Buenas noches.

7 comentarios:

Lui Lu dijo...

Saludos, ruido perro, disculpado quedas.

Me encanta tu descripción del infierno.

Al final nos dejas con la intriga de lo que imaginas pudiera ser el momento surrealista de tu despedida...

Bubu dijo...

Podrías pedir que pusiesen, después de tu muerte surrealista, una frase tipo "Disculpen que no me levante" aunque yo creo que la mejor frase de despedida es "He disfrutado mucho con esta obra de teatro, especialmente en el descanso"

Disculpa haberme colado en tu blog, me llamó la atención en la hora azul.

Bubu dijo...

En el realidad el epitafio es "Disculpen que no me levante", pero la otra frase me parece muy buena como epitafio. Las dos son de Groucho Marx.

La hora azul es la hora mágica, antes de que salga o se ponga el sol ;)

ruidoperro dijo...

la del epitafio de groucho la sabía, la otra no, directa va a mi libretita de frases.

Niñapajaro dijo...

hola noisedog muchas gracias por tus halagos que chachi. un besito

Luna dijo...

Genial!
Tampoco soy creyente pero considero que el cielo y el infierno están acá, son parte de la vida de todos los días. Está en uno esquivar las trampas y llegar al final del camino como mejor se pueda. Saludos

Nayra dijo...

Nuestro cielo y nuestro infierno están en nuestro día a día, no hace falta morirse para recoger los frutos de lo que hemos hecho en nuestra vida...
Quien siembra vientos, recoge tempestades.
Me gusta cómo está quedando tu blog. Besos.