sábado, 5 de julio de 2008

4-. marasmo


Bienvenidos. Dejad que mi ruido perro suba al sofá a dormir la siesta.

marasmo:

(Del b. lat. marasmus, y este del gr. μαρασμός).

1. m. Suspensión, paralización, inmovilidad, en lo moral o en lo físico.

2. m. Med. Extremado enflaquecimiento del cuerpo humano.



Lo más productivo que he hecho en el día de hoy ha sido darle al botón de recargar la página para ir contando las visitas de este blog una a una. Y no os penséis que tengo demasiadas. Julio, Madrid, marasmo.

El mundo da vueltas con la primera metida y pisando el gas a fondo, ahogado. La camiseta se me pega a la piel, y la piel a los músculos y así de forma sucesiva capa a capa. Mi cuerpo se amontona sobre sí mismo igual que lo hacen los días en el calendario. es fuerte, joder, ya nos hemos comido más de la mitad de 2008 y todo sigue igual que cuando oscurecía a las cinco de la tarde y no podíamos salir a la calle sin bufanda. Las promesas siguen a la misma distancia, la zanahoria atada al palo no se ha acercado un milímetro ni por inercia.

Es como si la vida no pudiera estar en dos sitios a la vez, y de esos otros sitios me llegan ecos que suenan a carcajada a mi costa. Mientras escribo por las noches robándole horas al sueño, en México una gallina llamada Rabanita pone huevos verdes. Mientras me quejo dando vueltas sobre mí mismo en el sofá, un perro en Florida hereda dos millones de dólares. Cualquiera de las noches que me emborraché en el Doble Malta encontraron a un tipo, también borracho, circulando con una silla de ruedas por un autopista australiano. Si yo me vuelvo loco buscando las llaves por toda la casa, alguien en Washington guarda a su abuela muerta en un armario esperando que resucite. Cuando echo de menos la playa en la que estaba hace solamente cinco días, un oso polar viaja de Groenlandia a Islandia haciendo surf sobre un trozo de hielo. Pienso en masturbarme para matar al aburrimiento y una compañía aérea promete mamadas a sus pasajeros.

Supongo que soy yo, que es mi forma de mirar las cosas, pero como no aprendamos a reírnos de nosotros mismos y de nuestros - la mayoría de las veces - ridículos sueños, lo llevamos claro. Berlanga se quedaba corto, la vida es un chiste de leperos.

Canción de la noche: Oh, what a world, de Rufus Wainwright, porque en el fracaso, nada es más elegante que reírse de uno mismo.

Buenas noches.

4 comentarios:

Eclipse dijo...

curiosísimo...
ahora sé por qué soy tan flaca... será que sufro de marasmo?
grato encuentro el de este blog.
saludos desde el sur del sur.

Jose Marzo dijo...

Mi perra, la que tengo agazapada ahora mismo a mis pies, no lo hubiera explicado mejor. Claro, ella aún no ha descubierto los beneficios de la escritura, aunque sí la del ladrido a tiempo.
La noticia de las mamadas en el avión es eso que está tan de moda ahora que se llama 'publicidad viral', según me han comentado. No veas el rato tan bueno que pasamos en trabajo haciendo chistes a costa de esa información. Yo estaba dispuesto a coger el avión todos los días para ir de casa al trabajo y viceversa.
Tu blog también me ha gustado, y tienes otro para leer más detenidamente. En el mío hay una lista de blogs amigos que espero no te pierdas, pues todos merecen la pena. Faltaría más.
Gracias por tus palabras. Nos vemos por aquí.

Jose

María Leach dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
María Leach dijo...

No he podido escribirte hasta ahora. Leerte me provoca felicidad, aunque te parezca contradictorio por los temas que empleas, y precisamente ahora mismo no estoy en el mejor momento para apreciar las bonitas imágenes que en mi mente evocan tus palabras. Lo estoy pasando mal, fatal, abandonada como un perro bajo la lluvia. El editor, por cierto, sigue dándome largas, pero porque está ocupado. Todo el mundo está muy ocupado con su vida. Yo lo estaba hace apenas dos semanas. Intentaba construirla como mejor sé. Ya ves de qué ha servido. Pese mi estado de ánimo, ello no me impide que te felicite por el blog. Eres un gran gran gran articulista. Y si tuviera un periódico, te daría la primera página. Rezumas verdad, diablos. Ojalá me concedieran un día, tan sólo 24 horas, para cambiar algunas cosas de este mundo que creo que están muy equivocadas. Perderse un talento como el tuyo es una de ellas. Sin embargo, también creo que el esfuerzo y la ilusión siempre tienen recompensa. No desistas. Sigue. Además... el éxito no tiene por qué ser tampoco el reconocimiento social. Eso lo sabes tan bien como yo. Y tú ya has triunfado. En el universo de lo importante, en el corazón de las personas que te leemos, tienes hecho tu hueco. Eso no se paga con dinero.

Un beso enorme,
María.