jueves, 31 de julio de 2008

10-. Dientesverdes.


Bienvenidos. Al veros, mi ruido perro se ha escondido debajo de la cama.

En Islandia sólo hay una carretera interurbana asfaltada. Los islandeses la llaman Hringvegur, para el resto del mundo es la Ring Road, porque bordea la isla en su interior como si fuera un anillo. Lo podéis ver aquí.

En Islandia no hay trenes, ni un solo metro de vía férrea en todo el país, con lo que si quieres ir de un lado a otro, no te queda otra que hacerlo por la Ring Road, un sólo carril por cada sentido y un aspecto que en su mayor parte luce como en la foto que abre esto que escribo.

En Islandia, en verano, no hay noche.

Laura y yo viajamos allí hace cinco años. Nuestra idea era recorrer la mayor parte del país en autobús e ir acampando donde pudiéramos, pero al llegar nos dimos cuenta de que dos billetes desde Reykjavic hasta Akureyri, la segunda ciudad del país, 15.000 habitantes, valían tanto como todo el presupuesto que llevábamos para los veinte días que duraba el viaje. Después de un momento de crisis decidimos - por consejo del padre de Laura - hacer el trayecto a dedo.

La distancia entre Reykjavic - suroeste- y Akureyri - norte - es de 400 Kilometros. En línea recta sería mucho menos, pero como sólo se puede ir por la Ring Road el trayecto dura séis o siete horas. Eso si conduces tú, si estás a merced de la voluntad de los coches con los que te cruzas os podéis imaginar que los tiempos se dilatan de forma ostensible.

Por suerte, los islandeses son gente muy confiada - no tienen razón alguna para no serlo - y paran absolutamente todos los coches con los que te cruzas. El problema es que ves un coche cada hora o hora y media.

Llevábamos unas cuatro horas de viaje y estábamos a medio camino. El último conductor con el que nos habíamos cruzado - un escritor local que nos estuvo hablando de la mitología autóctona - nos había dejado en medio de la nada, una nada cercana a la casa donde vivía. Habíamos andado un par de kilómetros desde ese punto, con las mochilas colgadas de las espaldas, y sólo nos habíamos cruzado con ovejas y caballos salvajes. De repente, vimos un coche a lo lejos. Extendí mi brazo y levanté el pulgar. Como no podía ser de otra forma, el coche paró. Era una ranchera como las que llevan los agricultores tejanos. El conductor nos abrió la puerta y subimos, yo me senté en el asiento del copiloto, y Laura detrás.

El aspecto del tipo nos pareció un poco extraño. Debía estar cerca de la cincuentena y estaba muy delgado. Iba vestido con una camisa roja a cuadros, estilo leñador, unos vaqueros y unas botas de montaña. Su cara estaba surcada en su totalidad por arrugas muy profundas y debía llevar una semana sin afeitarse. Hasta aquí más o menos normal, pero cuando sonrió al presentarse - no recuerdo su nombre - nos mostró sus dientes, y éstos estaban recubiertos en su mitad superior por algo verde. No sabría deciros qué era, parecía musgo, pero evidentemente no podía serlo. Laura y yo cruzamos una mirada, pero no hicimos nada, bajarnos del coche de un tipo por el color de sus dientes sonaba a estupidez.

Recorrimos unos diez kilómetros con total normalidad. El tipo nos hablaba de Akureyri - él era de allí, y creo recordar que nos dijo que era pescador - y nosotros escuchábamos encantados. En Islandia todo el mundo, y cuando digo todo el mundo quiero decir hasta los pescadores de Akureyri - habla inglés.

De repente, sin avisar, se desvió a la derecha y se adentró por una pista de tierra. Miré a Laura y estaba pálida. Tardó diez segundos en encender el teléfono móvil y la videocámara. ¿Qué haces? Pregunté. ¿Adónde nos lleva? preguntó ella a su vez. ¿Qué coño está haciendo? El tipo seguía conduciendo con la vista al frente, no parecía haber notado nuestra inquietud. ¿Were are we going? Pregunté. Me dijo que se había desviado porque quería enseñarnos el único bosque de coníferas del país, que era muy bonito y que quedaba cerca. En efecto, un bosque que parecía bastante frondoso se recortaba contra el cielo a varios kilómetros, rodeado del habitual vacío del paisaje islandés. Se lo traduje a Laura.

Ni de coña, dijo asustada. Yo a esas alturas también estaba bastante acojonado. Dile que vuelva a la carretera. Un psicópata islandés asesina a dos turistas españoles, pensé, el luctuoso suceso queda registrado en la videocámara de las dos víctimas, pensé, ¿Podría dejarle inconsciente de un sólo puñetazo? - Pensé - ¿Ponernos de acuerdo para abrir las puertas y saltar del coche?

El tipo seguía conduciendo con la vista al frente. We'd love to see it, but I think it's better we go back to the road. Why? Pregunta el tipo. ¿Cómo que why? Because somos dos españolitos perdidos en un país raro de cojones, y con tu iniciativa nos has dado miedo. Because nos sudan la polla tus árboles, y because con esos dientes y, sobretodo, desde que te has metido en esta pista de cabras, cada vez tienes más pinta de psicópata.

Because we are a little bit tired and we would like to arrive and get some rest. El tipo me contesta que ya casi hemos llegado y que no nos preocupemos, que luego nos devuelve a la puta Ring Road y santas pascuas. Lo intento otra vez, me contesta lo mismo, todavía sin despegar la vista del cristal. No sé qué más decirle. Laura tampoco. El tipo sigue conduciendo como si nada.

Because we'd like to plant our tent before it gets dark*

Por primera vez, el tipo despega la vista de la luna y me mira. Me mira como si fuera gilipollas. Tardo un poco en darme cuenta de lo que pasa. EN ESTE PUTO PAÍS NO HAY NOCHE, COÑO, LOS PÁJAROS SE CAEN DE LAS RAMAS PORQUE NO SABEN CUANDO SE TIENEN QUE DORMIR. Me acabo de cubrir de gloria.

Ok, dice Dientesverdes después de unos segundos, don´t worry. Y, para nuestra sorpresa, da media vuelta. Respiro. Laura también. Miro al tipo y le noto la decepción en la cara. Nadie dice nada durante los minutos que tardamos en llegar a la carretera. La incomodidad es tan densa que se puede masticar.

Ya en la Ring Road, bajamos del coche con nuestras maletas, nadie se despide. Cierro la puerta y Dientesverdes da media vuelta y se va en la dirección opuesta a la que llevábamos antes de entrar en la pista forestal. Le perdemos de vista.

A veces, con Laura, hablamos de este tipo. Yo, con el tiempo he ido convenciéndome de que realmente nos quería enseñar el bosque, si hubiera querido hacernos algo lo podría haber hecho en la pista forestal. Laura dice que nunca lo sabremos, que nos dio mala espina desde el principio, y quizá tenga razón. Quizá la vida moderna nos haya estropeado tanto que ya no podemos fiarnos de un pescador islandés, quizá nos libramos de un episodio tirando a oscuro.

Una hora después, un nissan patrol se detuvo a nuestro lado. Lo conducía un chico de diecisiete años - en Islandia es legal conducir desde los dieciséis - que se había despertado esa mañana en un hospital de Reykjavic después de un coma etílico y estaba regresando a casa. Pero ésta es otra historia.

Todo esto venía a que mañana, aunque me quede mucho más cerquita, me voy de viaje con Laura. Ojalá que a la vuelta tenga alguna historia extraña para contaros.

Canción de la noche: People are strange, de The doors, porque raros somos todos.

Góda nótt.


*: Porque nos gustaría plantar la tienda antes de que oscurezca.

7 comentarios:

Lorena Ceballos dijo...

wow... ke extraña es islandia... la verdad que a mi me da miedo eso... pero ia planeo un megatrip por la república mexicana, mi teoría es que para concoer otros paices es necesario conocer el propio... así ke popr ahí tengo mi post del megatrip que planeo... hehehe

pero ke miedo el dientes verdes!

Agostina dijo...

No sé, entre.
No te voy a mentir, no leí todo eso. Quise comentar porque leí tu perfil y pareces muy copado. Fuiste muy gracioso, estuviste muy bien.
Un abrazo, estas invitado a mi blog.

ariadna dijo...

por mucho que lo intento no consigo imaginarme a alguien con los dientes verdes... ¡qué miedo! yo creo que el tipo comía árboles y por eso tenía los dientes de ese color y llevaros ahí. ¡que tengáis buen viaje!

María Soledad dijo...

Jaa, vaya historia, chango!
Si uno se pone a recordar viajes o campamentos... siempre surgen ese tipo de anécdotas...

que tengas buen viaje.

SALÚ!

Luna dijo...

vale la pena el viaje si además del paisaje nos quedan anécdotas como esta. Saludos!

Jose Marzo dijo...

Si ves Islandia desde el google earth ya te das cuenta de que es diferente. Ya la capital pasaría sin pena ni gloria si no fuera porque allí hace un frío que te cagas, y porque es la patria de Björk y Sigur Ros.
Con respecto a los miedos, aparte de los ancestrales de supervivencia y miedo a lo desconocido, creo que todos hemos visto ya demasiadas películas, algunas basadas en hechos reales como Wolf Creek, que me ha recordado bastante tu historia aunque no es exactamente así, y que de todas formas, ufffff, habría que haberos visto la cara en aquel momento y que no se cómo hubiera reaccionado yo, etc.
La verdad: acojonante.

Saludos

Eclipse dijo...

Ufff muy intensa tu historia!! que tengas felices vacaciones viajerasy trae muuuuchas más historias para contar. yo las disfruto con locura y envidio un poquito pues no tengo mucho interesante por contar...